Cirugía Mínimamente Invasiva de columna

La cirugía clásica, o “abierta” de columna requiere en la mayoría de los casos un periodo de recuperación muy prolongado, caracterizado por bajas laborales prolongadas, dolor postoperatorio y necesidad de fisioterapia durante muchas semanas o meses. Ello es debido a que en estas intervenciones se diseca (separa) una gran cantidad de musculatura de sus inserciones (anclajes) óseos, produciéndose pérdida sanguínea, severo daño muscular, además del riesgo de infecciones por la exposición de gran cantidad de tejido durante la cirugía.

Para minimizar estos inconvenientes se ha desarrollado la cirugía mínimamente invasiva de columna, de la cual el Dr. Avelino Parajón es el máximo especialista en España e introductor de muchas de sus técnicas en nuestro país.
Con la cirugía mínimamente invasiva de columna se disminuye de forma muy importante la pérdida sanguínea intraoperatoria, siendo muy poco frecuente la necesidad de transfusiones, se evita la disección muscular extensa, con lo que el dolor postoperatorio, el daño muscular (en forma de contracturas o limitaciones de movimiento), la necesidad de fisioterapia o bajas laborales prolongadas se reducen drásticamente. También disminuye mucho el riesgo de infección quirúrgica al realizarse esta cirugía a través de muy pequeñas incisiones u orificios.

La cirugía mínimamente invasiva de columna (MIS) incluye abordajes endoscópicos, y tubulares microquirúrgicos. Se realiza con la ayuda de endoscopios o microscopios y con frecuencia bajo la guía de sistemas de navegación intraoperatoria.
Se pueden aplicar sus técnicas para tratar hernias discales lumbares, torácicas y cervicales, estenosis de canal, espondilolistesis, escoliosis, fracturas vertebrales, tumores de las vértebras y de los nervios y la médula, quistes, infecciones, y en general hoy en día para la mayoría de las patologías de columna.

¿Qué pacientes pueden beneficiarse más de estas técnicas?

Todos los pacientes se benefician de un menor sangrado intraoperatorio, menor daño muscular con el consiguiente menor dolor postoperatorio, menor probabilidad de infecciones y de fístulas de líquido cefalorraquídeo (las dos complicaciones más frecuentes en las cirugías de la columna vertebral), menor necesidad de estancia hospitalaria y de rehabilitación posterior, y una más rápida incorporación a su vida habitual.
Pero en pacientes ancianos, con comorbilidades graves (como enfermedades cardíacas o pulmonares severas o enfermedades hematológicas o pacientes que no puedan recibir transfusiones), en los cuales una cirugía convencional abierta de columna puede estar contraindicada o tener graves riesgos, los abordajes mínimamente invasivos pueden permitir que sean intervenidos con mucho menor riesgo.
Además, la realización de abordajes mínimamente invasivos, al no disecar la musculatura ni dañar los ligamentos de la columna, no la inestabilizan, por lo que en muchos casos, pacientes que podrían necesitar una cirugía de estabilización (es decir, una fijación con tornillos pediculares), si son operados con un abordaje mínimamente invasivo, pueden no necesitar dichos tornillos o sistemas de fijación.